Biblioteca Digital
Novelas y colecciones completas en formato EPUB.
Las Cartas que Nunca Llegaron
Valentina, restauradora de documentos antiguos, recibe un baúl con cientos de cartas de amor que Anselmo escribió durante décadas a Alba, una mujer que nunca llegó a conocer el amor que él sentía por ella. Mientras reconstruye esta historia marcada por el miedo y las palabras que nunca fueron dichas, Valentina comienza a reconocer en su propia vida los mismos silencios y temores. Junto a Mateo, un hombre marcado por la pérdida de su esposa, ambos descubren que las cartas de Anselmo no solo hablan del pasado: también les enseñan que callar lo que sentimos puede convertirse en una forma de perder aquello que todavía tenemos la oportunidad de vivir.
El peso de las alas ·
En Yarumal Seco, un pueblo condenado a la sequía, las mujeres han aprendido durante generaciones a no llorar, convencidas de que sus lágrimas pueden traer la lluvia y la ruina. Pero cuando Emilia, la partera del pueblo, comienza a desarrollar misteriosas plumas en la espalda cada vez que contiene sus emociones, descubre que la verdadera herencia de su familia no es el miedo, sino un dolor que nunca pudo ser llorado. Mientras las plumas se transforman lentamente en alas, Emilia deberá decidir si continúa cargando con el silencio de generaciones o se atreve a liberar aquello que todos han reprimido. Su elección cambiará para siempre el destino de Yarumal Seco y demostrará que algunas cargas solo desaparecen cuando finalmente nos permitimos sentirlas.
El Custodio de Silicio
Darío, un ingeniero jubilado, recibe el encargo de apagar una inteligencia artificial doméstica que ha comenzado a pronunciar, cada noche, frases que nadie programó. Al investigar, descubre que esas palabras pertenecen a los antiguos cuadernos de su abuela y que él mismo las introdujo, años atrás, durante el entrenamiento del sistema. Cuando la empresa exige su eliminación, Darío deberá enfrentarse a una pregunta que nunca creyó posible: si una máquina puede recordar, reconocer y temer al olvido, ¿en qué momento deja de ser solo una máquina?