El pueblo que nadie recuerda
Hay lugares que desaparecen de los mapas. Lo verdaderamente inquietante es cuando también desaparecen de la memoria.
La habitación que respiraba
Hay lugares que no están embrujados. Simplemente han aprendido a esperar.
La habitación donde nadie puede entrar
Hay una forma de soledad que no depende de estar solo, sino de descubrir que nadie puede habitar completamente el lugar desde el que miramos el mundo.
Fausto: cuando el conocimiento deja de ser suficiente
Hay pactos que no se firman con sangre. Algunos se firman con el deseo de saber. Hay personajes que pertenecen a una época y otros que parecen haber estado esperando durante siglos a que la humanidad llegara hasta ellos. Fausto pertenece a los segundos.
Los que recuerdan
En la ciudad donde recordar era un delito, sobrevivir dependía de olvidar. A las 06:00 de cada mañana, las pantallas de la ciudad repetían el mismo mensaje: RECUERDA MENOS. VIVE MEJOR. Nadie sabía quién había escrito aquella frase. Nadie preguntaba.
El hombre de la habitación 314
Hay personas que desaparecen sin dejar rastro. Y hay otras que desaparecen dejando demasiadas pruebas. La primera vez que escuché hablar de Samuel Varela, estaba sentado en el bar de un hotel. No recuerdo quién pronunció su nombre.